Ocho_apellidos_vascos-836127633-largeLa risa contagia

Todo el mundo habla bien de ella. Desde el minuto uno hasta el final “te partes de la risa”. Yo también he ido a ver “Ocho apellidos vascos”. También me reí, no soy tan seco como muchos piensan. Pero en la sala no se oían risas a doquier. Los que tenía al lado tampoco se “partían de risa” desde el minuto uno. No éramos muchos ese día en la película. Al final de la película pensé que las cosas cambian cuando la sala está llena y alguien no para de reir. Y es que la risa es contagiosa. Uno empieza, y no hay quien lo pare. El ambiente también hace. Sonríe más, ayuda más, tiende la mano más… Las cosas buenas se contagian. Es una rueda que nadie puede parar.

J.J.