DSC_6195Tras la calma de una casa almanseña callada, en búsqueda del susurro tan esperado por el corazón que anhela escuchar cuál es la clave de la fe inquebrantable, viene la rutina, las prisas acompañadas del sonido de un despertador estruendoso, de una cafetera funcionando mientras de fondo se oyen las noticias que caldean los corazones superficiales, los que no salen de la zona de confort, los que quieren llenarse de materialismo sin bucear en su interior.

Así me sentía yo antes de “ejercitar” el espíritu este fin de semana. Días y días de agobios acompañados de incomunicación con Él, superficialidad, oración nula y muchos interrogantes que por tantos ruidos externos (e internos) no podía responder o, al menos, intentarlo.

Estos tres breves días de brisa astur – vallisoletana me han ayudado, sobre todo, a acallar las preocupaciones de la carrera, de falta de compromiso verdadero en lo que amo y, sobre todo, me he dado cuenta de que el silencio interior, por mucho que cueste mantenerlo, por mucho que asuste adentrarte en lo que llevas dentro, por mucho miedo que de ponerle nombre a las emociones, a las experiencias y a los sentimientos que te azotan el alma… al final… tienes que hacerlo. Tienes que nombrar aquello que no te atreves a nombrar, tienes que pedir aquello que no te atreves a pedir, tienes que llorar lo que no has tenido tiempo de llorar y tienes que dar gracias por aquellas noticias buenas y noticias inesperadas, porque Él te acompaña aunque dejes de creer, aunque estés en oscuridad Él hará de luz para guiarte.

Unos ejercicios, por mucho miedo que de el silencio (o por lo poco que te apetezca), al final, el hecho de contemplar un Evangelio, meterte en la historia, hacer tuyas las emociones de los discípulos asustados, de la viuda que lo da todo, del hijo pródigo que vuelve, de Zaqueo que sale de su jaula de oro… lo que sientes haciendo todo ello es que en el vacío se encuentra a Dios, esperándote hayas hecho lo que hayas hecho.

Pero claro, esto no lo descubres hasta que no haces esto, silencio.

 

Irene @eneir93